
La ropa de segunda mano es el material empleado por Derick Melander, un trabajo previo de recolección y selección le permite construir una serie de propuestas en forma de columnas, muros u ondas que instala en sitios específicos de galerías o museos.
La ropa establece una presencia física aunque no haya personas, la ropa es el límite entre lo personal y lo social.
Para mí, el proceso de plegado y apilado de las prendas individuales añade una capa de significado a la pieza terminada. Cuando me encuentro con un vestido con una reparación cosida a mano, o un abrigo con un nombre escrito en el cuello, el trabajo comienza a sentirse como un retrato colectivo. A medida que la acumulación de capas de ropa, las prendas individuales se comprimen en una sola masa, un gesto simbólico que explora el espacio en conflicto entre la sociedad y el individuo, del yo con el mundo exterior.



