
Capturar el instante en que el polvo se desprende del cuerpo, los remolinos vacilantes , la interacción entre lo etéreo y lo físico, es le gran mérito de la fotografía de Olivier Valsecchi.
Sus cuerpos emergen del misterio como si traspasaran un velo invisible provenientes de un universo místico, algunos están en éxtasis, otros como si acabaran de ser tocados por una fuerza poderosa que les otorga la vida.
Aunque parecen congelados realmente están suspendidos en un estado intermedio entre la vida y la eternidad, a medio camino entre la luz y la sombra, inmersos en un estado casi líquido de ingravidez que les otorga un nivel estético y plástico.
Sus cuerpos emergen del misterio como si traspasaran un velo invisible provenientes de un universo místico, algunos están en éxtasis, otros como si acabaran de ser tocados por una fuerza poderosa que les otorga la vida.
Aunque parecen congelados realmente están suspendidos en un estado intermedio entre la vida y la eternidad, a medio camino entre la luz y la sombra, inmersos en un estado casi líquido de ingravidez que les otorga un nivel estético y plástico.



