
La mirada retrospectiva de Christian Tagliaviani nos lleva al inicio del renacimiento, sus fotografía de muy buena factura recrean el ajuar y el ambiente de las pinturas prerenacentistas.
La profundidad psicológica, los colores sienas y tierras, los tocados de las damas y caballeros, su mirada perdida en el vacío, el humor y la ironía de los personajes, son un referente contemporáneo de aquellos maestros holandeses que iniciaron la revolución en el retrato de personas del común.
Es admirable el detalle de la producción fotográfica, los drapeados, los razos, las diferentes texturas, al igual que el maquillaje que le da a los personajes un halo de antigüedad.
Una característica curiosa son los cuellos alargados que le imprimen un carácter misterioso.
La profundidad psicológica, los colores sienas y tierras, los tocados de las damas y caballeros, su mirada perdida en el vacío, el humor y la ironía de los personajes, son un referente contemporáneo de aquellos maestros holandeses que iniciaron la revolución en el retrato de personas del común.
Es admirable el detalle de la producción fotográfica, los drapeados, los razos, las diferentes texturas, al igual que el maquillaje que le da a los personajes un halo de antigüedad.
Una característica curiosa son los cuellos alargados que le imprimen un carácter misterioso.



