
Los autos también tienen su piel e igualmente su taxidermista, lo urbano no está desvinculado de lo íntimo y coleccionable, así parece entenderlo Dustin Shuler al plantear esta serie de pieles de automóviles que coloca a manera de sala de trofeos.
Varias metáforas pueden dilucidarse en su propuesta, desde la agonía de la era de los autos a gasolina, hasta las verdaderas intenciones de los coleccionistas, pasando por la afán desmedido de poseer y consumir.
Varias metáforas pueden dilucidarse en su propuesta, desde la agonía de la era de los autos a gasolina, hasta las verdaderas intenciones de los coleccionistas, pasando por la afán desmedido de poseer y consumir.









