No se trata de la conocidas ley de las casualidades, pero si de una muy interesante propuesta a partir de fragmentos, una sofisticada mezcla de medios digitales y habilidades manuales.
Fascinado con la luz, el color, el tono y la forma, el artista se esfuerza para desafiar las fronteras entre las dimensiones 2D y 3D, con las ilusiones ópticas a menudo empleadas para este fin.
Obras como la Cruz Roja aparecen como planos lisos desde la distancia, sin embargo, cuando se ve desde un punto de vista más cercano, se convierte en una simbologia rica de objetos tridimensionales.
Dado el alcance conceptual de cada obra, Murphy considera que cada una de sus piezas a entidades independientes y evita que trabajan en serie.




